“El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante. Lo que no
significa alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro, examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida por lo que continuará...”
La vida corre apresuradamente -como interminables trenes- para los que viven de continuo en función del mañana. “Aprovecha el día” es la recomendación que el profesor Keating les entrega a sus alumnos, y junto con esto hacerles ver el sinnúmero de posibilidades que el presente les ofrece, para que -como él menciona- no terminen realizando el ápice de lo que eran capaces, por comenzar a actuar tardíamente. Con esta idea el profesor quiere comunicarles la necesidad de “vivir” en el sentido pleno de la palabra, disfrutándola y afrontándola con optimismo y sin descuidar el amor, que es el que esencialmente otorga el sentido a todo; pues tal como menciona Alfonso López Quintas: nada hay más importante en la vida que llenarla de sentido.
La vida corre apresuradamente -como interminables trenes- para los que viven de continuo en función del mañana. “Aprovecha el día” es la recomendación que el profesor Keating les entrega a sus alumnos, y junto con esto hacerles ver el sinnúmero de posibilidades que el presente les ofrece, para que -como él menciona- no terminen realizando el ápice de lo que eran capaces, por comenzar a actuar tardíamente. Con esta idea el profesor quiere comunicarles la necesidad de “vivir” en el sentido pleno de la palabra, disfrutándola y afrontándola con optimismo y sin descuidar el amor, que es el que esencialmente otorga el sentido a todo; pues tal como menciona Alfonso López Quintas: nada hay más importante en la vida que llenarla de sentido.
“Reúnan botones de rosa mientras puedan, el tiempo apremia y esa flor que hoy sonríe mañana morirá”. Con esto Keating resalta e ilustra la necesidad de tomar cartas en lo que concierne a la realización de nuestra vida, pues como les recalca a sus alumnos-somos alimento de gusanos- y pronto podría ser tarde para lograr lo que nos proponemos, haciendo alusión a los sueños y deseos profundos que yacen en nuestro interior que por no construirlos se quedan sin empezar y acabadas nuestras vidas es cuando nos enteramos. Esto resulta de vital importancia, pues –citando a Alfonso López Quintas- “Cuando mis opciones fundamentales, mis hábitos y mis actos se orientan hacia el cumplimiento de esta misión, la marcha de mi existencia se realiza en el sentido adecuado, en la dirección justa”.
Además, el sentido presenta una condición relacional, que -según Alfonso López Quintas- nos lleva a formar redes de relaciones o puntos de encuentro que constituyen una implicancia, es decir, una atadura de la propia suerte a la suerte de otros, hombres” (Castillo, 1997). Esto es precisamente a lo que Víctor Frank llama en su libro El hombre en busca de sentido: “No le preguntéis a la vida qué tienes que darme, sino a quién puedo servir”.

